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Los Peligros Del Sol En Los Ojos, Y Cómo Prevenirlos

Los peligros del sol en los ojos, y cómo prevenirlos

Aunque empezó a finales de junio, es ahora en agosto cuando más se nota el calor veraniego. Es en estas fechas cuando muchos españoles eligen en sus vacaciones viajar a sitios con playa para poder disfrutar de la arena, el mar y el sol. Y coincide, además, con la época de más riesgo por la exposición al sol. En este post vamos a hablar de los peligros que entraña para los ojos la exposición al sol, y de cómo podemos prevenirlos.

Muchos estamos bien informados del daño que puede ocasionar la luz ultravioleta (UV) en la piel, de ahí que nos protejamos con crema protectora solar. Pero ¿sabemos que es la luz ultravioleta? Empezaremos explicando de qué se trata y por qué es tan peligrosa para la salud.

Espectro electromagnético y luz ultravioleta

La luz que nos viene del sol, tal y como la conocemos, es en realidad la suma de muchas energías (llamadas “radiaciones”) dentro de las cuales entra la luz visible (formada por todos los colores del arcoíris), y otro tipo de luz que no es visible para el ojo humano, al carecer éste de células en la retina que puedan captarla y/o interpretarla. Como decimos, cuando hablamos de luz lo más técnico es referirnos a ella como “espectro electromagnético”, que engloba el intervalo de radiaciones posibles en las que puede venir la luz que recibimos. Se suele representar el espectro electromagnético como una banda que va de menos a más energía. La energía se suele expresar por la longitud de onda que posee dicha radiación, siendo la onda corta la más energética y la más larga la menos energética, aunque también se puede expresar por su frecuencia, en cuyo caso la relación es inversa (a más frecuencia más energética). Profundizaremos este detalle más adelante.

espectro-electromagnetico-longitud-onda

Espectro electromagnético y su correspondiente longitud de onda. arriba podemos ver la radiación que nos llega desde la atmósfera y la que no. la siguiente línea habla del tipo de radiación con una representación de la onda, abajo se hace una escala aproximada de lo larga que sería dicha onda. abajo la frecuencia de la radiación (otra forma de expresar la radiación) y abajo del todo los cuerpos que emiten dicha radiación (normalmente estrellas, pero no únicamente).

La radiación que emite el sol lo hace en una porción de ese espectro, siendo la luz visible la parte principal del espectro que emite el sol. Hay otras estrellas que emiten en su mayoría en otras secciones, como en ultravioleta o en infrarrojo. Lo que nos llega a nosotros tampoco es toda la luz que emite el sol, ya que el primer filtro que encuentra la luz emitida por el sol es la atmósfera, en especial la capa de ozono.

 

Como podemos ver en esta otra imagen, el espectro electromagnético es muy grande, siendo la luz visible una porción muy pequeña.

Espectro visible por el ojo humano, colores y longitud de onda

Espectro visible por el ojo humano, separado por los colores y su longitud de onda respectiva.

Los colores en los que se compone la luz visible son los que podemos ver en los arcoíris, o cuando dispersamos la luz mediante un prisma.

Como decíamos, la luz que nos llega a nosotros es una porción del espectro que emite el sol, siendo filtrada por la atmósfera gran parte de esa luz que emite el sol. En esta otra imagen podemos ver la luz que filtra la atmósfera y lo que nos llega al final a nosotros.

Como podemos comprobar, sólo nos llega luz visible, una parte del infrarrojo, ondas de radio y una pequeña porción de la luz ultravioleta, justo la parte que va desde el color violeta (380-420) hasta más o menos unos 280-300nm. Una porción muy pequeña de radiación, pero la más energética de las radiaciones a la que nos exponemos. Esta radiación puede llegar a alterar el ADN celular, siendo causante de diversos problemas de salud dentro de los cuales los más fatales son de tipo cancerígeno.

ventanas-atmosfericas

Luz que absorbe la atmósfera. En la gráfica de arriba, en rojo aparece la parte filtrada.

Daños en el ojo por luz ultravioleta

Como decíamos, la radiación ultravioleta es la más energética de las radiaciones que nos llega a nosotros, pudiendo afectar a diferentes partes del cuerpo. Muy conocido es el efecto que produce en la piel, pudiendo provocar quemaduras de diferente intensidad si no nos protegemos con crema solar adecuada para nuestro tipo de piel. Ahora bien, en los ojos puede afectar de diferente manera, según la parte del ojo a la que nos refiramos. Las diferentes capas del ojo también absorben parte de la luz ultravioleta que le llega, siendo la conjuntiva la primera capa que encuentra la luz, seguida de la córnea (la que más filtra ultravioleta), tras el cristalino, el humor vítreo y finalmente la retina.

Luz que absorben las diferentes capas del ojo

Luz que absorben las diferentes capas del ojo.

Daños en conjuntiva

La conjuntiva es la capa transparente vascularizada que recubre la córnea. Es esta capa la primera que encuentra la luz ultravioleta. Los daños que se producen en conjuntiva son:

Lesión ocular benigna, elevada y amarillenta
  • Pinguécula. Se trata de una lesión benigna, elevada y amarillenta que comúnmente se localiza en la zona más cercana de la nariz (también puede estar en el otro lado o en ambos) como un “bulto” en la zona del blanco del ojo. La pinguécula se desarrolla durante años de exposición al sol. Además de la radiación ultravioleta (principal causa), hay elementos ambientales que pueden favorecer su aparición, como ambiente con mucho viento y polvo. Los síntomas que provocan incluyen sensación de sequedad y molestias puntuales, que se pueden mitigar usando lágrima artificial.
Crecimiento carnoso desde un lateral de la conjuntiva
  • Pterigium. Se trata de un crecimiento carnoso que avanza en forma de cuña desde un sector lateral de la conjuntiva, llegando a invadir córnea si avanza lo suficiente. Está relacionado con la exposición solar prolongada sobre todo de juventud y climas cálidos y secos, habiendo mayor incidencia en las personas que viven cerca del ecuador. Puede manifestarse precozmente, a partir de los 20-30 años, en aquellas personas muy expuestas a UV, como surfistas, marineros… Puede provocar desde ojo seco hasta afectar a la visión por cambios en la refracción (al tirar de la córnea puede modificar su forma). Requieren cirugía llegado al punto en que invade córnea.

Daños en córnea

La córnea es la capa transparente curvada anterior al iris que se encarga de refractar la luz para que llegue nítida a retina. Absorbe casi toda la luz ultravioleta desde 280 hasta 310nm, casi la mitad de toda la que llega al ojo. Las afectaciones principales en córnea por radiación ultravioleta son:

  • Queratitis por UV o fotoqueratitis. Es un tipo de inflamación de la córnea debida a la exposición prolongada al sol sin protección. Se produce porque la capa epitelial (la más exterior de la córnea) se irrita y se inflama, lo que resulta en ojo rojo, punteado corneal que se observa al examinar con fluoresceína (debido a las células que se han perdido debido a la inflamación) y en consecuencia edema (líquido dentro de la córnea) que hace que se pierda transparencia y se vea mal y con halos alrededor de las luces. Como las fibras nerviosas quedan libres al quedar expuestas tras la inflamación, puede ser doloroso en diferente intensidad. El tratamiento depende de su severidad, e incluye lágrima artificial, pomada epitelizante y antiedema en el caso de aparecer. Suelen tener buen pronóstico.
  • Ojo seco. El ojo seco debido a la exposición solar tiene dos orígenes: lo más común es que al estar expuesta la lágrima a la radiación energética, se evapore más lágrima de lo habitual produciendo ojo seco evaporativo. El otro origen viene de la inflamación en la córnea consecuente de la exposición, que puede provocar ojo seco sintomático antes incluso que la aparición de la queratitis. Para más información, véase la entrada sobre ojo seco que se publicó en el blog del Centro Inof.

 

Daños en cristalino

El cristalino es la lente que se sitúa detrás del iris y es el encargado de enfocar objetos cercanos. Absorbe todo lo que queda de radiación ultravioleta excepto un pequeño porcentaje (10-15%) que es lo que al final llega a retina. La afectación principal por dicha absorción es la aparición de cataratas, que son opacidades del cristalino (se vuelve más amarillento y opaco). Las cataratas por exposición a radiación ultravioleta se pueden distinguir de dos tipos:

  • Catarata nuclear, la más común. Es la que se produce simplemente por edad, ya que las fibras del cristalino crecen durante toda la vida y llega un momento en que las capas se juntan demasiado y hace que se pierda transparencia desde el núcleo del cristalino hacia afuera, amarilleándose el mismo. Normalmente aparecen a partir de los 45-50 años, aunque, con la exposición a la radiación ultravioleta, las cataratas nucleares pueden aparecer más precozmente, ya que la radiación UV es un acelerador del estrés oxidativo celular, el proceso que se llama más comúnmente envejecimiento celular.
  • Catarata cortical. Es un tipo de catarata que crece por la corteza externa del cristalino en forma de cuñas. Afectan más a la visión que las nucleares y crecen más rápido. Este tipo es el que se relaciona más directamente a la radiación ultravioleta, aunque pueden aparecer también de forma natural por edad.
Cataratas más comunes relacionadas con la exposición a la radiación UV

Tipos de cataratas más comunes relacionados con la exposición a la radiación UV.

La causa de la aparición de cataratas por UV se debe a cambios en el metabolismo del cristalino, formación de oxidantes tóxicos en consecuencia y daños directos en el propio ADN de las células del cristalino que hacen que no se multipliquen de forma normal. Los síntomas provocados por cataratas incluyen visión borrosa, halos y deslumbramientos en la conducción nocturna.

Las cataratas se pueden tratar mediante cirugía, pudiéndose implantar en lugar del cristalino una lente intraocular que corrija los defectos visuales, llegando a no necesitar gafas tras la intervención.

Cataratas y su tratamiento mediante cirugía

Cataratas y su tratamiento mediante cirugía.

Daños en retina

La capa más interna del ojo es la retina, donde se detecta la luz que nos llega del exterior transformándola en impulso nervioso, enviándola al nervio óptico que transmite la señal al cerebro, donde lo traduce en las imágenes que vemos. Como dijimos antes, a retina llega apenas un 10-15% de la radiación ultravioleta que llega al ojo. Sin embargo, esa pequeña porción de radiación produce mucho daño a la retina, ya que es un tejido muy sensible y pigmentado. Las afectaciones más importantes son:

  • Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Como antes se comentó, la radiación ultravioleta acelera el estrés oxidativo de las células (su envejecimiento), lo que hace que un tejido tan sensible a la oxidación como la retina pueda ser sensible a la aparición de forma precoz de DMAE debido a la exposición a UV, o incluso de acelerar su progresión en caso de padecerla. Especialmente los niños pequeños están en mayor riesgo de exposición ocular al UV cuando el cristalino tiene poca capacidad para bloquear la luz UV, y hay que señalar que el daño en retina es acumulativo. Cuando aparece la DMAE más adelante sus efectos son irreversibles. Afecta a la zona central de la retina provocando una pérdida visual central que puede extenderse haciendo muy difícil reconocer caras, leer o ver televisión. Para más información, véase la entrada sobre maculopatías del blog del Centro Inof en la cual se habla de DMAE y otras enfermedades relacionadas con la retina.
  • Maculopatía solar. Se trata de lesiones en la retina central por quemadura directa de la luz (sobre todo la UV). Este tipo de lesión se produce cuando se mira directamente al sol (igualmente peligroso aunque tengamos puestas gafas de sol), cosa que no es común, pero hay que vigilar a los más pequeños para que no lo hagan. Otra situación en la que puede producirse es cuando hay un eclipse de sol. Aunque no vemos la luz del sol, la radiación ultravioleta nos llega por igual, lo que hace que se produzca la lesión. Hay prácticas peligrosas como el sungazing que son pseudociencias basadas en captar la energía solar para alimentarse, en la que se mira directamente al sol. No hace falta decir que lo recomendable es no mirar nunca directamente al sol si no es con protección especial (no valen gafas de sol normales).
Visión afectada por una maculopatía.

Visión afectada por una maculopatía.

Protección para la luz ultravioleta

La principal protección que podemos usar para evitar que entre luz ultravioleta en los ojos es el uso de gafas de sol con filtro ultravioleta. Todas las gafas de sol que se adquieren en establecimientos de óptica vienen homologadas por la unión europea certificando que protegen al ojo de forma adecuada. Hay que aclarar que el color del cristal no hace que proteja más o menos de la radiación UV, ya que la protección la proporciona el material y tratamiento que lleva incluido. El hecho de que sea más claro o más oscuro constata que filtra más luz visible. Se puede elegir el color y tono según las preferencias que se tengan (recordando no llevarlas demasiado oscuras para conducir).

Tipos de filtros y porcentaje de absorción de luz visible

Tipos de filtros y porcentaje de absorción de luz visible (la luz UV está filtrada al 100%), extraída de la campaña Visión y vida.

Es importante recalcar que las gafas de sol deben de estar homologadas, ya que en el caso de no estarlo corremos un grave riesgo: en el caso de no poseer filtro ultravioleta, pero ser gafas oscuras, la luz que entra en el ojo es mayor que en condiciones normales (ya que en la oscuridad la pupila del ojo se agranda para ver mejor con poca luz). Al estar la pupila más grande, el resultado es que entra más cantidad de luz ultravioleta (al no ser filtrada) que si no lleváramos las gafas puestas, haciendo su uso muy peligroso.

Como comentamos antes sobre la maculopatía solar, en caso de eclipse existen gafas especiales para poder usar en esa situación. Se deben de adquirir en sitios homologados para que certifiquen su protección. Su filtro es tan denso que sólo podemos ver el eclipse con ellas.

Gafas especiales para ver el sol cuando hay eclipse.

Gafas especiales para ver el sol cuando hay eclipse. El filtro que poseen impide que se vea nada más que el sol.

Y con esto concluimos la entrada de hoy. Recordamos la importancia de la prevención y de las revisiones periódicas en su clínica oftalmológica para controlar que no hay presencia de ninguna de las patologías que hemos explicado. Les deseamos que disfruten del sol este verano, eso sí, siempre bien protegidos.

 

Fuentes:

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